Sus manos quedaron atrapadas por las del aquel ser que desde el instante que la conoció, sólo el dolor, la muerte y la desesperación eran su compañeras…Cuando Sarah fue a desposarse, el ser maligno se prendó de la belleza angelical que ella poseía, que sólo conoció antes de que fuera desterrado del cielo, por su osadía…
Jurando éste que todo aquél que quisiera poseerla como mujer fallecería en el acto.
Y así se hizo: todo hombre que se acercaba a ésta con la intención de desposarla fallecía…
Hasta que un día llevada al filo de la locura, esta irracionalidad le hizo trazar un plan dejando su cuerpo desnudo, sólo cubierto por una fila bata. Esperó que hiciera su aparición, cuando éste se acercó como cada noche a contemplar la belleza que lo hechizó, ella sacó una daga dentada, se irguió para caer sobre el maligno ser, pero con su fuerza de averno las manos de ella quedaron atrapadas entre las de él…
La bata se abrió dejando parte del cuerpo de ella ansiado por él al descubierto, las fuerzas que tenía desaparecieron dejando que su cuerpo fuera como las esperanzas de salir de aquella pesadilla que se había tornado su vida…
Como si de una muñeca se tratase se dejó caer, él la alzó, dejándola en la cama y sin más demora la besó. El fuego del infierno sintió y cuando él se iba a colocar sobre ella notó cómo la mano que aún poseía la daga se movió. Él esperó sentir el filo de este instrumento sobre su cuerpo, más cuál fue su sorpresa que sólo sintió la cálida sangre que surgía de donde ésta había hallado morada en el cuerpo de su amada…
No dudó ni un segundo en sesgar su vida pues sabía que era el mayor dolor que a ese demonio infringía…

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