Esta entrada va dedicada a esas personas que, sin verme día a día, sin conocerme a día de hoy, sin compartir mis experiencias, sin reír conmigo, sin caer conmigo, sin levantarse de nuevo a mi lado, intentan por unas pocas líneas de una sola entrada desgranar toda una personalidad y, por ende, generalizar in extremis lo dicho a todos los aspectos de mi vida actual.
Será que llega la Navidad.
¿No os enseñan vuestras madres el “no te metas donde no te llaman” o el “nadie te ha pedido opinión”?
Pues es una lección que debería de estar a fuego en vuestra cabeza, sobre todo por vuestras propias circunstancias.
Se le llena a algunos la boca de “buenas palabras” y “buenos consejos”. ¿Quién os ha pedido consuelo? ¿Quién os ha dicho que lo necesito?
Cada uno es muy libre de poner lo que le dé la real gana acerca de cómo se sienta un día o en un momento determinado. Pero enseguida comenzáis a soltar palabras “de catálogo” sin saber el contexto de lo escrito. De ahí vuestra total ignorancia.
No me interesan vuestras opiniones.
No me interesan vuestros consejos.
No me interesa lo que opinéis acerca de lo que escribo.
Sencillamente, no me interesáis lo más mínimo.
Y que cada palo aguante su vela.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

vaya!asi q no te gustan los comentarios,se tendra en cuenta,este es el ultimo.
ResponderEliminarxDDDDDDD no iba dirigido a ti,María
ResponderEliminarahora me ofendo y no respiro!